Rock Point School es un colegio inclusivo, independiente, con régimen de internado y externado, para los cursos de 9.º a 12.º, situado en Burlington, Vermont, dirigido a alumnos brillantes y creativos que no han logrado desenvolverse con éxito en las aulas convencionales. Fundado en 1928, Rock Point School está acreditado por la Asociación de Colegios Independientes de Nueva Inglaterra (AISNE) y es una organización sin ánimo de lucro registrada bajo el artículo 501(c)3.
Muchos de nuestros alumnos padecen ansiedad, TDAH, autismo de nivel 1 o dificultades de aprendizaje, y se benefician de una enseñanza personalizada, clases reducidas y un fuerte énfasis en el desarrollo socioemocional. Además, los alumnos suelen plantearse cuestiones relacionadas con la identidad, y Rock Point es desde hace tiempo una comunidad acogedora y solidaria para los adolescentes LGBTQ+.
Nuestro campus se encuentra a un paso tanto de las orillas del lago Champlain como del centro de Burlington, lo que hace que las actividades al aire libre y la energía de una animada ciudad universitaria sean una extensión natural del aula. Gracias a la proximidad de varios centros de enseñanza superior, los alumnos tienen la oportunidad de explorar futuras trayectorias educativas, mientras que el servicio comunitario y el aprendizaje experiencial les ayudan a profundizar su conexión con la comunidad en general.
A través de un enfoque educativo basado en las relaciones, la tutoría y la flexibilidad dentro del aula, los alumnos de Rock Point School son conocidos, apoyados y animados a ser ellos mismos y a desarrollar todo su potencial.
¿Qué nos hace únicos?
En Rock Point School, se conoce de verdad a cada alumno. Un enfoque basado en las relaciones se integra en todos los aspectos de la comunidad escolar, desde la enseñanza en el aula hasta el sistema de tutoría —en el que cada alumno cuenta con un mentor del personal—, pasando por la vida en la residencia y las interacciones cotidianas entre alumnos y personal. La filosofía educativa de Rock Point se centra en apoyar al alumno en su totalidad, tanto a nivel académico como social y emocional.
Gracias a una comunidad escolar deliberadamente reducida, los profesores y el personal pueden ofrecer una experiencia educativa muy personalizada y flexible. Se anima a los alumnos a explorar sus intereses, defender sus necesidades y expresarse con autenticidad. El aprendizaje está diseñado para ser adaptable, lo que permite a los alumnos demostrar su comprensión de la forma que mejor se adapte a sus puntos fuertes y estilos de aprendizaje, ya sea a través de redacciones, presentaciones, proyectos creativos o experiencias prácticas. Del mismo modo, se anima a los profesores a ser flexibles y receptivos en su enfoque, creando entornos de aprendizaje atractivos y garantizando al mismo tiempo que cada alumno reciba el apoyo que necesita para tener éxito.